No llevaba más de dos días cuando un terremoto de gran magnitud puso a prueba al nuevo presidente de la república. Esta administración respondió de inmediato haciendo presencia en los territorios, con activación de mecanismos emergencia y anuncios de recursos para todos los afectados y avanzar en la reconstrucción.
También el sector privado y el sector financiero se hicieron presentes. Sin embargo, la gestión ha generado criticas por la diferencia entre las cifras oficiales de las víctimas, por las decisiones del gobierno y las ayudas internacionales. Es difícil mantener contentos a todo el mundo sobre todo por la polarización tan grande que enfrenta el país, pero lo que si hay que reconocer es que la solidaridad de todos los sectores ha sido inmensa y demuestra una vez mas de que estamos hechos los colombianos, de pura madera gruesa.
Esperemos que estas ayudas puedan ser canalizadas de forma transparente equitativa y razonable, que el nuevo gerente (Jaime Andrés Uribe Tamayo) que designo el presidente de la república, ponga toda su experiencia y su conocimiento para el manejo de esta causa.
En conclusión, es aún temprano para establecer un balance definitivo, el verdadero resultado de la gestión del presidente será cuando las familias afectadas reciban soluciones permanentes, se reconstruyan las viviendas e infraestructura y se puedan comprobar que los recursos anunciados lleguen a los que realmente lo necesiten. Este desastre natural representa una oportunidad para que el Gobierno demuestre capacidad de liderazgo, sensibilidad y eficiencia, sobre todo nos pueda unir a todos como nación.



