El “Día de la Antioqueñidad”: historia de una independencia que no fue

El 11 de agosto se conmemora la declaración de independencia de Antioquia y por eso en esa fecha se celebra el “Día de la Antioqueñidad”. Le contamos la historia de un proceso accidentado que sentó las bases de nuestra cultura.

2
14501
El 11 de agosto de 1813 es una fecha histórica para nuestro departamento. Le contamos por qué. Imagen: Steve Jota/Comunicando Belén.
Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos

El 20 de julio de 1810 inició el proceso de emancipación de nuestro país. Aunque todavía faltaban varios años para conseguir la independencia total de la Corona Española, algunas provincias de la Nueva Granada se declararon independientes de manera autónoma. 

Esta es la historia de la primera declaración de la independencia de Antioquia, a partir de la cual conmemoramos el “Día de la Antioqueñidad” cada 11 de agosto. Veremos cómo el sueño de una república en nuestro actual departamento nació, floreció y se marchitó en un tiempo muy corto.

El escenario previo

Situémonos en el año de 1810. En ese momento nuestro país, conocido como la Nueva Granada, era un satélite del imperio español.

El rey de España, Fernando VII. Imagen: Wikimedia Commons.

El territorio que hoy ocupa Colombia se encontraba bajo el mando del rey Fernando VII, cuya representación en este trópico recaía en el virrey.

En esa década convulsa, España se encontraba enfrascada en una guerra contra el imperio francés comandado por Napoleón Bonaparte. Los esfuerzos, las armas y los hombres estaban concentrados en la defensa de la madre patria y de la Península Ibérica. Esto llevó a cierta percepción de descuido y desgobierno en las colonias americanas.

Para ese momento, la Nueva Granada estaba ordenada administrativamente en provincias. En cada una de ellas ejercía el mando un gobernador. 

La Provincia de Antioquia era más grande que el territorio actual de nuestro departamento e incluía zonas de los actuales Córdoba, Chocó y Caldas. Su capital estaba establecida en Santa Fe de Antioquia.

Provincia de Antioquia hacia 1810. Imagen: esacademic.com

De Provincia a Estado

El 9 de agosto de 1810, el gobernador Francisco de Ayala se enteró de los sucesos del anterior 20 de julio. 

Hay que tener en cuenta que para entonces las comunicaciones eran muy limitadas y que los mensajes debían viajar a lomo de mula por los difíciles caminos destajados en las montañas.

En parte estas dificultades de comunicación fueron las que hicieron insostenible que se gobernara desde Europa. Las órdenes del rey podían tardar meses desde que recibían su firma oficial hasta llegar a manos de quienes debían cumplirlas a este lado del Atlántico.

Paso de Sargento, entre Guaduas y Puerto Bogotá (actual Cundinamarca). Imagen: Semillero Historia Puerto Bogotá.

Los eventos de 1810 tuvieron como consecuencia que la patria se fragmentara. Mientras en Santa Fe de Bogotá se estableció una Junta Suprema partidaria de un sistema centralista, con el poder concentrado en la capital, Antioquia y otras provincias se declararon afines al sistema federal, más similar al de los Estados Unidos de América y con mucha autonomía para las regiones. 

A este periodo de contradicciones se le conoce como la “Patria Boba”. Los granadinos se debatían entre centralistas y federalistas.

La Junta de Antioquia estaba conformada por los cabildos de Medellín, Marinilla, Rionegro y Santa Fe de Antioquia, siendo este último, como ya se dijo, la capital. Esta Junta se instaló el 30 de agosto de 1810, presidida por el gobernador Francisco de Ayala y apoyó un régimen federal fiel a la Corona de Fernando VII. 

Entre el 30 de agosto y el 7 de septiembre de 1810, los cuatro cabildos se reunieron en un congreso provisional que decidió delegar el poder de la provincia en una Junta Superior, presidida por el gobernador Ayala. Sin embargo, este personaje solo gobernó durante unos meses y fue sucedido por mandatarios que duraron poco tiempo en sus funciones. 

Ayala, viendo cómo los independentistas ganaban terreno, huyó hacia su natal Panamá.

El 27 de julio de 1811 se reunió la Asamblea Constituyente que promulgó la primera constitución. Antioquia, ahora conformada como Estado, reconoció el derecho al voto para varones libres que no dependieran de otros y fueran padres de familia.

También en 1811, Antioquia se incorporó a las Provincias Unidas de la Nueva Granada, lo que le permitió conservar su autonomía de gobierno y oponerse al modelo centralista que reinaba en el altiplano cundiboyacense.

El Acta de Independencia

Por temor a los intentos españoles de recuperar el control sobre el territorio, en 1813 se decidió suspender el ordenamiento vigente desde la segunda constitución (de 1812) y nombrar como presidente-dictador a don Juan del Corral.

Este momposino, nacido el 23 de junio de 1778, asumió el poder como dictador del Estado Libre e Independiente de Antioquia el 30 de julio de 1813. Sus primeras acciones se relacionan con el destierro de realistas en el territorio y con la expropiación de los bienes que estos poseían.

No contento con ello y para marcar una distancia definitiva, Juan del Corral promulgó, el 11 de agosto de 1813, el Acta de Independencia de Antioquia. Este evento ocurrió en la ciudad de Santiago de Arma de Rionegro.

El acta dejaba una constancia clara y contundente para los pobladores del territorio:

Que el Estado de Antioquia desconoce por su rey a Fernando VII y a toda otra autoridad que no emane directamente del Pueblo, o sus Representantes, rompiendo enteramente la unión política de dependencia con la Metrópoli y quedando separado para siempre de la Corona y Gobierno de España.

Adicionalmente, se amenazaba con el destierro a aquellos que se opusieran a la causa independentista y se anunciaba la pena de muerte para quienes alteraran el orden social como consecuencia de esta desaprobación.

Este histórico documento lleva las firmas de don Juan del Corral y de sus dos secretarios: el doctor José Manuel Restrepo y don José María Ortiz.

Reproducción del Acto de Independencia de Antioquia. En la parte inferior se observan las firmas de Juan del Corral, José Manuel Restrepo y José María Ortiz. Imagen: blog Legado Antioquia.

Juan del Corral ejerció como dictador del Estado hasta el 7 de abril de 1814, fecha en la que fallece en la ciudad de Santiago de Armas de Rionegro.

Estado Libre e Independiente de Antioquia

Con este nombre se designó a Antioquia a partir de su independencia oficial. 

La Corona Española no estaría dispuesta a cruzarse de brazos ante esta situación, en especial cuando Fernando VII consiguió regresar al trono de España tras la derrota de Napoleón, en diciembre de 1813.

Sabiendo lo que podría venírsele encima, el dictador Juan del Corral tomó algunas medidas para proteger al territorio de una eventual reconquista. 

Para ello formó ejército; reclutó hombres; construyó fortificaciones; creó La Maestranza (en Rionegro) para fabricación de armas y artillería; instaló las fábricas de pólvora y la  Academia de Ingenieros Militares, la primera en su género en todo el territorio nacional, dirigida por el sabio Caldas, en la que recibió su formación el libertador de Antioquia y héroe de Ayacucho, José María Córdova.

Lo anterior lo afirman Orlando Montoya y Mauricio Restrepo en su libro Chorros Blancos y la independencia de Colombia (Academia Antioqueña de Historia, 2020).

El Estado Libre e Independiente de Antioquia tenía también su propio sello, en el cual se simbolizaron los territorios que contribuyeron a la independencia. Sigamos a los profesores Montoya y Restrepo en su explicación sobre los elementos de este heraldo:

Sello del Estado Libre e Independiente de Antioquia. Imagen: Biblioteca Pública Piloto.

Este sello, según los autores, 

consistía en un doble óvalo concéntrico que llevaba la inscripción: FE PUBLICA DEL  ESTADO LYBRE E YNDEPENDYENTE DE ANTIOQUIA. Su interior se dividía en cinco cuarteles. Los cuatro primeros retomaban elementos heráldicos del escudo de armas de las cuatro principales poblaciones del momento: un árbol frondoso con un cuervo, representaba a Santa Fe de Antioquia; una torre, a Medellín; un león, a Rionegro, y dos manos y brazos enlazados, a Marinilla. El quinto cuartel contenía seis ramas recogidas con una cinta y las iniciales R.Z.C.B.Y.C., en recuerdo de las poblaciones que antes cobraron mucha importancia: Remedios, Zaragoza, Cáceres, San Bartolomé, Yolombó y Cancán.

Morillo y el “Régimen del Terror”

Entre 1813 y 1815, la Nueva Granada era un inmenso campo de batalla disputado entre los españoles (ayudados por los criollos fieles al rey) y los patriotas. En este periodo hubo combates decisivos y brillaron personajes como Atanasio Girardot, un astuto militar patriota.

Muchas batallas se libraron en el sur. Popayán y Pasto, por ejemplo, fueron cruciales para que los patriotas le ganaran terreno al coronel Sámano y a los españoles. 

En este periodo Antioquia permaneció relativamente tranquila aunque alerta. En el libro sobre Chorros Blancos se recogen las palabras del sabio Francisco José de Caldas, escritas en Medellín en noviembre de 1815:

Esta Provincia en el día es un nuevo pueblo. Todo es guerra, defensa y actividad. No se piensa, ni se trata de otra cosa que de la organización de tropas, construcción de armas de todo género y de apurar los últimos sacrificios con absoluta generosidad y resignación. Cada momento crece la confianza pública, de manera que si el enemigo intenta pisar este suelo feliz, saldrá escarmentado de su loca temeridad. Tenemos un cuerpo respetable de tropas en Zaragoza para defender este punto contra cualesquiera tentativa de los españoles (…).

Pablo Morillo. Imagen: Wikimedia Commons.

En agosto de ese año Pablo Morillo había llegado a Cartagena, ciudad a la que sitió de inmediato. Morillo venía con el encargo de recuperar el control de la Nueva Granada para la Corona Española. Para cumplir su misión, había partido de la península con unos 12.000 hombres y 66 barcos. Luego de 106 días de asedio, Cartagena cayó y varios líderes patriotas fueron fusilados.

Morillo entró a Santafé de Bogotá en abril de 1816. No bien se hizo con el control de la ciudad, pasó por las armas a cuantos opositores pudo e instauró el “Régimen del Terror”. Esto ocasionó que muchos patriotas huyeran hacia Casanare, donde organizaron un ejército al mando de Francisco de Paula Santander.

La independencia que no fue

Entretanto, los españoles ingresaron a Antioquia por el río Cauca. Comandados por el coronel Francisco Warleta, las fuerzas del rey se tomaron las poblaciones de Cáceres, Nechí, Zaragoza y Yarumal. En esta última población ancló Warleta su cuartel general.

Warleta partió de Mompox en febrero de 1816, al mando de 500 hombres pertenecientes al ejército de Morillo. Su misión era establecerse como gobernador en la Provincia de Antioquia y asegurar lealtad a la Corona Española. Como su mentor Morillo, venía dispuesto a imponerse a sangre y fuego.

Encontró resistencia en el norte de Antioquia, aunque consiguió derrotar a los patriotas. Las palabras del sabio Caldas, entonces, quedaron relegadas al olvido.

La llegada de Warleta a Medellín fue pacífica. Los historiadores mencionan que no se disparó ni un solo tiro. Esto se debió a que las tropas estaban concentradas en la región norte de la provincia, mientras que en el centro solo había población civil.

Pobladores de Medellín hacia mediados del siglo XIX. El talante amable y negociador de los pobladores ayudó a que la reconquista no fuera un baño de sangre. Imagen: acuarela de Henry Price, Comisión Corográfica.

Con su llegada a Medellín, el 7 de abril de 1816, Warleta convocó a las autoridades, al clero y al pueblo para jurar lealtad a Fernando VII. Esta fue la estocada que acabó con el Estado Libre de Antioquia, apenas un par de años y unos meses después de su proclamación oficial.

Ya en funciones como gobernador, Warleta se dio cuenta de que en Antioquia no necesitaba usar los métodos sangrientos que se habían aplicado, por ejemplo, en Santafé de Bogotá y en Cartagena. La amabilidad y la capacidad de negociación de los antioqueños facilitaron que la reconquista transcurriera en paz. Eso sí: los pobladores tenían que pagar contribuciones para el mantenimiento de las tropas españolas.

Así, y al menos hasta 1819, el sueño de un estado libre e independiente se desvaneció entre las montañas. Las batallas del Pantano de Vargas y luego del Puente de Boyacá, entre julio y agosto de 1819, fueron claves en la derrota de las tropas españolas en el centro de la Nueva Granada. Sus coletazos llegarían a Antioquia al año siguiente, en 1820… pero esa es una historia para otro día.


Recomendamos especialmente la lectura del libro Chorros Blancos y la independencia de Colombia, de Orlando Montoya Moreno y Mauricio Restrepo Gil. Dicho libro puede encontrarse aquí. De allí tomamos buena parte de la información recopilada en esta nota.

Servicio social

2 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here