Y de repente…

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Vamos Belén
Por Sebastián González
Colaborador

Y de repente llega un día y todo se reduce a lo simple, nos encierra a cada uno en su pequeño círculo, en su hogar, con las pocas o muchas cosas que nos acompañan a diario Y nos damos cuenta de que para vivir se necesita solo de lo simple; atrás quedan los lujos que no podemos disfrutar: los carros que no podemos mover, el dinero que solo podemos gastar en los productos de primera necesidad, las ilusiones que teníamos de los suntuosos o sencillos paseos que habíamos programado, en fin… un sinnúmero de cosas que al final no son necesarias para vivir y disfrutar lo simple de la vida.

Lo simple de la vida está en nosotros mismos. Si esta cuarentena nos tocó vivirla en familia, solos o por fuera del hogar, está en cada uno saberla vivir y disfrutar. 

Disfrutar una llamada telefónica de un familiar o de un amigo, disfrutar del breve paseo con la mascota, disfrutar de un juego de cartas o de parqués en familia, disfrutar de la cocina en familia, disfrutar de aprender nuevas recetas, disfrutar de arreglar el jardín o sembrar una matica, disfrutar del cómo se comparten y se gozan experiencias de balcón a balcón, de ventana a ventana, disfrutar y agradecer la llamada de un amigo o de un vecino que se acuerda de ti, que se preocupa si estás bien o si tienes alguna necesidad, disfrutar inventar elementos para hacer ejercicio, disfrutar poderle ayudar a alguien y tener misericordia con las personas que necesitan, disfrutar ver a tus hijos estudiando, jugando, conversando con sus amigos de forma virtual, entre risas, gritos, carcajadas y silencios (¡te das cuenta de cerca de tantas cosas que desconocías de tus seres queridos!), disfrutar de estar en casa, de estar vestidos con ropa cómoda, sin aparentar, sin necesidad de mostrar lo que no somos y, lo más importante, de tener la oportunidad de reencontrarte contigo mismo.

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Asimismo, tenemos la oportunidad de poder añorar el abrazo de tus hermanos, padres, sobrinos… en fin, de tantas personas que por las circunstancias no tienes al lado. De esta manera, puedes darte la oportunidad de saber valorar l que no valoramos por el afán de vivir a como dé lugar.

Aprovechemos esta oportunidad que se nos presenta para tomar conciencia de lo que es la vida, de que con poco podemos vivir, de que, si entre todos ponemos un granito de arena, la vida se vuelve más sencilla. Todos venimos a este mundo a cumplir una misión y ya sabemos que podemos cumplir con esa misión de una manera sencilla.

Acojamos al que nos necesita, ayudémonos entre todos, tengamos misericordia, vivamos felices y agradecidos por esta experiencia que estamos viviendo, que nos ha traído miles de enseñanzas que tenemos que aprender, aprovechar y aplicar a cada una de nuestras vidas.

QUE DE ESTA EXPERIENCIA APRENDAMOS A VIVIR.




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