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Manuela Muñoz Acevedo
Reportera comunitaria

“lo que se les da a los niños ahora, los niños lo darán a la sociedad”. – Karl Menninger

La felicidad comienza en casa, con una crianza tranquila, sana y respetuosa.  Foto: Gustavo Fring en Pexels

Si bien los métodos de crianza tradicionales están basados en la autoridad, la firmeza y la educación estructurada, no podemos negar a la felicidad como un método factible y complementario para la crianza de personas íntegras y correctas.

Métodos de crianza

Cuando los padres abusan de su autoridad en la crianza, se crea en los niños un carácter sumiso y retraído, que, aunque da una idea de obediencia y respeto, en realidad está basado en la falta de pensamiento crítico y del desarrollo de la personalidad del niño.

Esto suele traducirse como una buena crianza, los padres se sienten orgullosos de la personalidad poco problemática y rebelde de sus hijos, sin notar las consecuencias negativas que traen estos comportamientos tanto en el presente como en el futuro del niño.

Al haberse criado en un ambiente rígido y estricto, comenzará a desarrollar a largo plazo problemas con la autoridad, la norma y a tener poca tolerancia con las personas o los trabajos estrictos, en un intento por tener el control sobre sí mismos que no lograron tener en el transcurso de su vida.

Por otra parte, al escuchar los deseos y necesidades de los hijos, analizarlos con ellos y darles una respuesta clara sobre las decisiones que se toman sobre ellos, estos no solo tomarán posturas críticas sobre las situaciones que viven, sino que aprenderán a tomar las decisiones de la autoridad de la mejor manera y obedecerlas por convicción.

Este método de conversación constante entre padres e hijos crea lazos de confianza y honestidad entre ellos, dándole libertad a los niños para elegir sobre sí mismos, escoger sus gustos y formar su personalidad, guiados más no obligados por sus padres; también, ahorra disgustos y problemas entre la familia.

Así, los niños se sienten protegidos, amados y respetados por sus padres, devolviendo lo mismo, y lo más importante, siendo felices, creando así un ambiente positivo en el núcleo familiar y facilitando su crianza.

Crear lazos de confianza y honestidad. Foto: Gustavo Fring en Pexels

La felicidad y la personalidad

Según el Plan Nacional para la Niñez y la Adolescencia en Colombia, está estipulado como objetivo: “que todas las niñas, niños y adolescentes puedan jugar mucho. Estimular y generalizar el juego como estrategia de diversión, aprendizaje y desarrollo significará cambios en las actitudes familiares y culturales y un gran esfuerzo por la provisión de mejores facilidades hogareñas, escolares y públicas de recreación, deporte y acceso a la cultura-diversión.”

Ser feliz va ligado al desarrollo de la personalidad, ya que una persona feliz lleva su vida de manera plena, evita situaciones que pongan en riesgo su bienestar, tiene actitudes positivas, se desenvuelve correctamente en la sociedad, acepta las normas y las cumple de la mejor manera, es positiva, amable y respetuosa, una persona feliz se impulsa a ser la mejor versión de sí misma.

Esta felicidad comienza en casa, con una crianza tranquila, sana y respetuosa, donde el niño entienda su posición en el mundo y se le inculquen valores para que se desarrolle abiertamente como un ser positivo; sin abandonar la exigencia, la autoridad y los correctivos necesarios, la felicidad es un complemento perfecto para la crianza. 

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webgrafía: https://es.slideshare.net/alianzaporlaninez/colombia-nias-y-nios-y-adolescentes-felices-y-con-igualdad-de-oportunidades

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