¿Qué tan conveniente sería reducir la jornada laboral en Colombia?

La Plenaria del Senado de la República aprobó la reducción de la jornada laboral en Colombia. Ahora el proyecto debe ser aprobado por la Plenaria de la Cámara de Representantes para convertirse en ley.

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Según información del Ministerio de Hacienda, por cada 16 horas que no se trabajan, el país pierde 0,2 % del PIB (poco más de $2 billones). Foto referencia.
Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos

Daniel López
Estudiante de Tecnología en análisis de costos y presupuestos
ITM

El proyecto de ley busca disminuir la jornada laboral de Colombia a 45 horas semanales, incluso hay propuestas que dicen bajarlo hasta las 40 horas. Pero, ¿qué tan conveniente sería esto para los pequeños empresarios del país?, este tema se debe analizar con lupa.

Actualmente las pequeñas y medianas empresas son las que más afectadas se han visto por la contingencia de la covid-19 y reducir la jornada laboral sería una medida que retardaría la reactivación económica, pues generaría gastos laborales adicionales que por ley se deben asumir para no frenar la eficiencia y productividad.

Lo anterior, dado que se incrementaría el pago de horas extras, dominicales y nocturnos, un lujo que la mayorías de pequeñas y medianas empresas no podrían suplir con sencillez.

Las pymes en cifras

Según estudios, al día de hoy el país cuenta con cerca de 2,5 millones de pymes que representan en 90 % de las empresas del país. Generan aproximadamente el 30 % del PIB y emplean más del 65 % de la fuerza laboral.

Disminuir los tiempos de trabajo sería un golpe directo a la productividad de estas empresas.

La iniciativa, presentada por el expresidente Álvaro Uribe, reduciría la jornada laboral de manera gradual. El primer año de vigencia, la jornada bajaría a 45 horas a la semana; en el segundo año se reduciría a 42 horas y a partir del tercer año se ubicaría en 40 horas.

El proyecto de ley establece que la disminución de la jornada laboral no va a causar repercusiones en los ingresos de los trabajadores. En pocas palabras, se trabajará menos, por el mismo salario.

Desde un punto de vista realista, hay países que han implementado estas medidas con éxito pero lo han hecho después de aumentar su productividad considerablemente, de modo que los ingresos de los trabajadores y de la sociedad en general crecieron, en consecuencia, demandaron más tiempo de ocio, lo cual llevó a un recorte de la jornada laboral.

Estudios muestran que alcanzar una mayor productividad en consecuencia de la reducción de la jornada laboral, no es efectivamente viable.

Las posibles consecuencias

En el caso colombiano se habla que la propuesta ocasionaría un crecimiento del 25 % en el costo de contratación, asumiendo que las horas de trabajo son constantes, la productividad no cambia y la producción se mantiene.

Esto podría llevar a un posible recorte de empleos formales en un país, que por cuenta de la pandemia tendría un 15 % en el promedio de desempleo para el final de 2020 y altos índices de informalidad laboral.

Según cifras DANE, en el trimestre móvil agosto – octubre 2020 la proporción de ocupados informales en las 13 ciudades y áreas metropolitanas fue 47,5 %, lo que representó un aumento de 1,9 puntos porcentuales frente al mismo periodo del 2019 (45,6 %).

Debemos tomar en cuenta la situación actual del país por culpa de la caída económica que se sufrió, y los constantes parones que tiene el sector productivo, además del aumento del salario mínimo, disminuir la jornada de trabajo en el punto en el que estamos sería ponernos más peso en la espalda en el camino hacia la recuperación económica.

No por esto se debe descartar la iniciativa, pero es el momento equivocado para implementar un tipo de iniciativas de este calibre, se necesita una estabilidad mayor en cuanto a lo económico, con lo que el país no cuenta hoy en día.

Servicio social

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