¿Qué es el cuidado no remunerado?

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Muchas actividades que se realizan dentro de los hogares son actividades de cuidado. Aunque estas actividades son vitales para la economía, quienes las desempeñan usualmente no reciben dinero por ello. • Imagen: Bigstock.
IU Digital de Antioquia

Cuando en nuestros hogares hay algún bebé recién nacido, algún adulto mayor o alguien enfermo, es normal que pensemos en que alguien se encarga de los cuidados especiales que requieren estas personas. 

Podríamos decir que asumir estas funciones equivale a tener un trabajo debido a la dedicación que se necesita. Sin embargo, la mayoría de las veces se trata de acciones por las cuales las personas no devengan dinero alguno.

En esta ocasión, hablaremos acerca de esas actividades del cuidado no remunerado y de cuál es su importancia para la vida cotidiana y para la economía del país.

El trabajo del cuidado

El trabajo de cuidados comprende dos tipos de actividades superpuestas: las actividades de cuidado directo, personal y relacional, como dar de comer a un bebé o cuidar de un cónyuge enfermo, y las actividades de cuidado indirecto, como cocinar y limpiar. Imagen freepik.es

Muchos hogares en Colombia y en el mundo se enfrentan a una situación particular: que alguno de sus integrantes requiera de alguien que esté pendiente de atender sus necesidades básicas, tales como la alimentación, la limpieza y el bienestar en general.

Tal es el caso de las familias que han tenido hijos recientemente. Los niños pequeños, en especial durante sus primeros meses de vida, necesitan que alguien haga prácticamente todo por ellos: proporcionarles la leche y demás alimentos, cambiar sus pañales, vigilar las condiciones de seguridad del entorno, estar atentos a cambios corporales, entre otros.

Esto también pasa en hogares con personas adultas, en especial cuando son mayores, presentan ciertas enfermedades o viven con algunas discapacidades. Las dificultades para movilizarse y valerse por sí mismos requieren de que alguien pueda dedicarse a resolver las tareas cotidianas.

Todas estas acciones se conocen generalmente como trabajo del cuidado. Se trata de aquellas actividades del día a día que ayudan a que las personas resuelvan sus necesidades básicas, tengan una vida digna o reciban oportunamente los tratamientos médicos que necesitan, por ejemplo.

¿Quiénes se encargan del trabajo del cuidado?

En algunas ocasiones, las familias de mayores ingresos tienen la oportunidad de contratar personas para que se encarguen de estas funciones. Se puede tratar de cuidados profesionales, usualmente a cargo de personal con conocimientos en enfermería, gerontología o áreas afines a la salud.

Sin embargo, en la mayoría de hogares colombianos que requieren de estos servicios, las personas que asumen las tareas del cuidado son integrantes de la propia familia y no reciben remuneración por esto.

Lo anterior se debe a que la situación económica de muchas familias no les permite destinar recursos adicionales para contratar a alguien, mucho menos si se trata de personal capacitado. En consecuencia, estas personas deben asumir múltiples funciones que a veces ocupan todo su día laboral, con tareas que suelen ser tan exigentes como invisibilizadas.

las personas que asumen las tareas del cuidado son integrantes de la propia familia y no reciben remuneración por esto. Imagen freepik

Cuando las personas contribuyen con las labores del cuidado en el hogar pero no reciben ningún tipo de pago por ello, estamos hablando del trabajo del cuidado no remunerado. Veamos cuál es la situación de Colombia en esta materia.

El cuidado no remunerado en Colombia

De acuerdo con cifras del Departamento Nacional de Estadística (DANE), aproximadamente 30 millones de personas en Colombia cuidan a otros en sus hogares sin recibir ningún tipo de remuneración por ello. 

El impacto de tantas personas destinando su tiempo a estas actividades se puede medir en términos económicos: el mismo DANE afirma que los servicios de cuidado no remunerado equivalen al 20 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Esto es superior a lo que aporta un sector económico tan importante como el comercio, que asciende al 17.5 % del PIB.

Por su parte, la distribución de este trabajo presenta particularidades en cuanto a la equidad. Mientras un 40 % de las personas que dedican tiempo a labores del cuidado son hombres, el 60 % de esta población corresponde a mujeres.

El tiempo que destinan estas últimas es muy superior al que emplean los hombres. 

De acuerdo con el DANE, las mujeres tienen una carga total de trabajo de 14 horas con 49 minutos al día, de las cuales destinan el 49 % al cuidado no remunerado. En contraste, los hombres trabajan 12 horas con 39 minutos diarios, destinando el 27 % de este tiempo al cuidado no remunerado.

En consecuencia, más de tres cuartas partes del tiempo total dedicado al cuidado, exactamente un 78 %, corre por cuenta de las mujeres. 

Como puede verse, no solamente las mujeres trabajan más horas al día, sino que destinan más tiempo a actividades por las cuales no perciben ingresos monetarios. Este es un factor que pesa bastante a la hora de hablar de equidad para las mujeres, especialmente en el área laboral.

Distribución del trabajo no remunerado

Los niños menores de 5 años requieren de cuidados especiales y, por lo tanto, de mayor dedicación de tiempo. Según el DANE, los infantes en esta etapa demandan 4 veces el tiempo de cuidados que una persona entre 15 y 64 años.

Nuestra cultura se ha educado con una concepción muy arraigada de que la maternidad y el cuidado de los pequeños es una responsabilidad exclusiva de las mujeres. Por esto, gran parte del cuidado infantil no remunerado recae sobre este grupo poblacional. 

Cabe recordar que la llegada de un nuevo integrante a la familia es responsabilidad de todos los miembros. Los hombres también tienen una responsabilidad en tareas como lavar prendas, cambiar pañales o preparar teteros. No se trata de que les estén ayudando a las mujeres, sino que las tareas están a cargo de todos y deben distribuirse más equitativamente.

Además, las personas mayores de 65 años demandan el doble de tiempo que los menores de 64. Las estimaciones del DANE pronostican que esta población irá creciendo en los próximos años, al punto que para 2050 las necesidades de cuidado para este grupo se incrementarán en un 10 % con respecto a 2020.

Todo lo anterior muestra la necesidad de actuar desde ya para hacerle frente a esta realidad del cuidado, teniendo en cuenta el principio de equidad para equilibrar la cancha y que las mujeres tengan condiciones similares a los hombres, no solo en la remuneración y en el mundo laboral, sino también en la calidad y cantidad de su tiempo libre.

Imagen Freepik.es

¡Es la hora de que los hombres se involucren más en el cuidado no remunerado!

Esta nota hace parte de la iniciativa La equidad comienza en casa, iniciativa ganadora de la convocatoria Medellín Palpita desde sus Territorios de la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín.

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