Pandemia y América Latina ¡De mal en peor!

El informe de la OCDE aborda una serie de indicadores y se centra en una selección de 11 países (Colombia, Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, México, Paraguay, Perú y Uruguay).

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El objetivo del informe es coordinar políticas económicas y sociales.
IU Digital de Antioquia

Existe el riesgo de que la pandemia de COVID-19 haga que se malogren muchos de los avances en materia de bienestar de las personas alcanzados en las dos últimas décadas en América Latina, y que se agraven los problemas existentes, según un nuevo informe publicado por la OCDE.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE,​ es un organismo internacional compuesto por 38 estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales.

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La OCDE fue fundada en 1961 y su sede central se encuentra en el Château de la Muette en París.

El costo humano de la pandemia y América Latina

La pandemia llegó en un momento en el que se incrementaban las vulnerabilidades en varios ámbitos.

Como se recoge en el informe de este organismo titulado ¿Cómo va la vida en América Latina?, la pandemia golpeó con especial dureza a la región, sobre todo a los grupos más vulnerables de la sociedad.

La COVID-19 ha causado una elevada cifra de fallecimientos y ha afectado a cada uno de los aspectos del bienestar de las personas.

La pandemia llegó en un momento en el que se incrementaban las vulnerabilidades en varios ámbitos: el crecimiento de los ingresos y la reducción de la pobreza ya estaban debilitándose; el empleo disminuía y el desempleo aumentaba; y la satisfacción de las personas con sus condiciones de vida y su confianza en las instituciones públicas se estaban deteriorando.

Como asegura el informe, los marcados descensos observados, entre 2019 y 2020, en la satisfacción con la vida y las relaciones sociales ponen de relieve el costo humano de la crisis.

Pandemia y aspectos analizados

El informe analiza 11 aspectos del bienestar actual de los habitantes de América Latina y El Caribe.

Haciendo uso del marco de bienestar de la OCDE, que se centra en las personas y sus comunidades, y no en el sistema económico como un objetivo por sí mismo, el informe analiza 11 aspectos del bienestar actual: ingresos y consumo; trabajo y calidad del empleo; vivienda, salud; conocimientos y competencias; calidad del medio ambiente; bienestar subjetivo; seguridad; conciliación de la vida personal y laboral; relaciones sociales y compromiso cívico.

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También analiza los recursos para el bienestar futuro: el capital natural, económico, humano y social.

Contexto previo en América Latina

La reducción de la pobreza se estancó en varios países después de 2015.

En general, durante las dos décadas previas a la pandemia, las personas de la región de América Latina y El Caribe, ALC, registraron avances en su bienestar material en varios ámbitos. En promedio, el gasto en consumo de los hogares aumentó un tercio entre 2000 y 2019.

La esperanza de vida mejoró, al igual que el logro en educación secundaria, y el número de hogares con acceso al agua potable.

Pero, junto a estos avances positivos, el fin del auge de los precios de las materias primas provocó un estancamiento del avance de las condiciones de vida materiales, o su deterioro, después de 2014.

Las percepciones de las personas sobre su nivel de vida se deterioraron, al tiempo que se ralentizó también el ritmo de reducción de la desigualdad en los ingresos.

La reducción de la pobreza se estancó en varios países después de 2015, mientras que los niveles de empleo cayeron entre las personas de 25 años o mayores. Como indica el informe, el desempleo ya aumentaba antes de la pandemia.

Pandemia y desigualdad

Se calcula un total de 209 millones de personas en situación de pobreza en 2020.

Con la llegada de la pandemia, en general la satisfacción con la vida cayó de forma más pronunciada en América Latina y sobre todo entre las personas más vulnerables (las mujeres, los jóvenes, quienes viven en zonas rurales y las personas con menor nivel educativo).

El informe indica que tras la pandemia, se calcula que el número de personas que cayó por debajo de la línea de pobreza absoluta en el conjunto de la región se incrementó en 22 millones, hasta situarse en 209 millones en 2020.

Lo anterior, de acuerdo con la definición de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas.

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Los confinamientos y las medidas de contención destinados a mitigar la pandemia han sido especialmente duros para los trabajadores informales y escasamente remunerados.

Hasta el 38 % de todos los trabajadores, y el 61 % de los trabajadores informales vulnerables de la región no tienen acceso a ningún tipo de protección social, según el informe.

Las escuelas

Menos del 14 % de los alumnos pobres cuentan con Internet.

Debido a que las escuelas permanecieron cerradas en muchos países durante más de 41 semanas, por toda la región, se establecieron soluciones de aprendizaje a distancia.

No obstante, su eficacia se vio obstaculizada por el hecho de que el 46 % de los niños de entre 5 a 12 años vive en hogares sin conectividad, y menos del 14 % de los alumnos pobres (los que viven con menos de 5,5 $USD al día) de educación primaria, cuentan con una computadora con conexión a Internet.

Atención sanitaria

El 25 % de la población de América Latina no cuenta con acceso a servicios médicos.

La pandemia ha puesto de relieve la importancia del acceso a la atención sanitaria para los problemas de salud física y mental.

Aproximadamente el 25 % de la población de América Latina no tenía acceso a servicios esenciales de atención sanitaria antes de la pandemia.

Lo que se sugiere

Se sugiere trabajar en los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible).

Según el informe, es necesario que el bienestar sea el eje de los planes de recuperación para poder hacer frente tanto a los problemas existentes, así como a los nuevos que han surgido.

También sugiere que las medidas de éxito más amplias, más allá de las puramente macroeconómicas, deberían formar parte del diseño y la evaluación de políticas.

Se avanzó en esta dirección gracias a la adopción e implementación de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), en los últimos años.

Sin embargo, es necesario hacer más para garantizar que las consideraciones de bienestar orienten las prioridades de las políticas en la región, recoge el informe.

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