La lógica psicodélica de Lewis Carroll y sus perversiones ocultas

La relación entre literatura y rocanrol es de vieja data. Las artes se encuentran y retroalimentan en un constante devenir. Esta vez Lewis Carroll es ejemplo de la simbiosis que ambos géneros parecen mantener a través del tiempo.

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Cuando nos hablan de «música culta» en lo primero que pensamos es en Mozart, Beethoven, Chopin o demás compositores clásicos… a nadie se le ocurre en un primer momento, si se le pregunta por música culta, siquiera insinuar a The Beatles, Black Sabbath, Judas Priest o Joy Division. Es el Rock, para información de muchos, uno de los géneros cultos por excelencia.

Autores como Lewis Carroll, William Blake, Edgar Allan Poe, Bram Stoker, John Kennedy Toole e Isaac Asimov, están presentes en las bandas, así como George Orwell, Ernest Hemingway, Charles Bukowski o Walt Whitman, pasando por La Biblia y obras clásicas como La Odisea de Homero.

Lo anterior a manera de culto entre sus nombres o en las líricas o filosofía misma de este género nacido alrededor de la primera mitad de los años 50.

Cabe apuntar que son innumerables las referencias bibliográficas del rocanrol y sería demasiado pretencioso hacer un completo compendio sobre las mismas.

Este texto pretende ser la primera entrega de una serie sobre la influencia de los libros en el rocanrol que tanto nos gusta.

La lógica psicodélica de Lewis Carroll y sus perversiones ocultas

Lewis Carroll/ Autorretrato

La historia comienza en 1832 en una familia inglesa, anglicana, conservadora y de clase media-alta. Charles Lutwidge Dodgson, nació en Cheshire, Reino Unido, el 27 de enero de 1832 y murió en Guildford, Surrey, el 14 de enero de 1898.

Bajo su nombre de pila publicó numerosos tratados de lógica matemática, pero fue con su alias de Lewis Carroll que se ganó la fama como escritor.

Antes de ser reconocido en el mundo de las letras fue también diácono anglicano y fotógrafo.

Carroll publicó una extensa colección de lógica matemática, la cual aplicaba a problemas de la vida real por más absurdos que estos parecieran. Según reseñas de su libro «El juego de la lógica», la neurosis de la Época Victoriana conformista fue transferida a las construcciones mentales. Así enseñó cómo el rigor de la inferencia puede desembocar en la locura.

En la literatura

Alice Liddell fotografiada por Carroll como “La mendiga”, 1858

En medio de su reconocimiento académico, el autor obtuvo además reconocimiento en el mundo de la literatura.

Un viaje en barca por el río Támesis en compañía de un par de niñas, entre ellas Alice Liddell, al parecer hijas de uno de sus amigos, dio pie a una de sus más grandes obras.

Con el desembarco nació para las letras Alice’s Adventures in Wonderland -Alicia en el país de las maravillas-, escrito en 1862 y publicado en 1865 con ilustraciones de Sir John Tenniel.

El libro fue basado en las improvisadas historias que les contó ese día a las niñas.

Alice Liddell y sus hermanas fotografiadas por Lewis Carroll en 1858.

La obra tuvo una gran acogida, lo que motivó la publicación de una segunda parte: Through the Looking-Glass and what Alice Found There -Alicia a través del espejo y lo que allí encontró- de 1872.

Carroll, ¿asesino?

Casi cien años después de su muerte, el autor e investigador literario Richard Wallace lo acusó de ser el famoso asesino del distrito Whitechapel de Londres. En las intrincadas callejuelas de dicho sector el homicida desolló a varias mujeres dedicadas a la prostitución.

Lo anterior provocó que en los diarios de la época se le conociera como «Jack The Ripper» -Jack el Destripador.

Daily Post

Las supuestas pruebas, según Wallace, las dejó contenidas de manera encriptada en varias de sus obras, diecinueve años antes de la matanza en el otoño de 1888.

Sus discípulos y el Rock

El compositor británico Steven Patrick Morrissey hizo alusión al asesino de Whitechapel en su canción «Jack The Ripper». Esta parece ser un diálogo entre el victimario y una de sus víctimas.

La canción fue lanzada por primera vez en el lado B del sencillo «Certain People I Know», en 1992.

Crash into my arms/I want you/You don’t agree/But you don’t refuse me/I know you/And I know a place/Where no one is likely to pass

La banda de Rob Halford, Judas Priest, fundada en Birmingham, Inglaterra, en 1969, publicó en marzo de 1976 como el primer y único sencillo del álbum «Sad Wings of Destiny», la canción «The Ripper».

Esta vez toca la temática desde la perspectiva del asesino.

You’ll soon shake with fear/Never knowing if I’m near/I’m sly and I’m shameless/Nocturnal and nameless/Except for «The Ripper»/Or if you like «Jack The Knife»

Jefferson Airplane, banda pionera del movimiento psicodélico en la década de los 60 mediada por el LSD, no podía dejar atrás la influencia del autor en sus letras.

Para la época, a su vez Carroll era considerado el pionero de los viajes psicotrópicos, los cuales, según la opinión del momento, eran contados con detalle en sus obras de «Alicia».

«White Rabbit» fue una canción publicada en su segundo trabajo de estudio «Surrealistic Pillow», en 1967.

La banda en una de sus entrevistas indicó refiriéndose a la obra de «Alicia» que este libro, entre otros, era una forma de mostrar a los padres que había que ser tolerantes con las drogas.

«Dado que ayudan, entre otras cosas, a mejorar la visión que tenemos del mundo y de la realidad, haciéndonos ver cosas que de otra forma no veríamos o no llegaríamos a comprender», remarcaron.

One pill makes you larger, and one pill makes you small/And the ones that mother gives you, don’t do anything at all/Go ask Alice, when she’s ten feet tall/And if you go chasing rabbits, and you know you’re going to fall

Por su parte, Tom Waits dedicó su decimoquinto álbum de estudio a Carroll con el nombre de «Alice» (2002).

El álbum contiene la mayoría de las canciones compuestas por Waits para la obra «Alice», adaptación teatral dirigida por Robert Wilson.

La obra fue estrenada en el Thalia Theatre de Hamburgo, Alemania en 1992.

And so a secret kiss/Brings madness with the bliss/And I will think of this/When I’m dead in my grave/Set me adrift and I’m lost over there/And I must be insane/To go skating on your name/And by tracing it twice/I fell through the ice of Alice/There’s only Alice

Cómo dejar a John Lennon atrás, quien compuso para The Beatles la canción «I Am the Walrus», la cual pertenece al álbum «Magical Mystery Tour» de 1967.

La letra de la canción se basó en el poema de Carroll «La Morsa y el Carpintero», el cual pertenece a la obra «Alicia a través del espejo». Esa misma canción tiene mezclada al final una grabación de radio con un fragmento de «El rey Lear», de William Shakespeare.

I am the walrus/Goo goo g’joob/Mister City policeman sitting/Pretty little policemen in a row/See how they fly like Lucy in the sky, see how they run/I’m crying, I’m crying/I’m crying, I’m crying

Robert Zimmermann en sí es una referencia bibliográfica y más después de haberle sido otorgado por la Academia Sueca el Premio Nobel de Literatura en 2016.

El músico estadounidense, quien eligió el nombre artístico de Bob Dylan en homenaje al poeta Dylan Thomas, «creó una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción americana», lo que le mereció el galardón.

La canción de Dylan «Tweedle dee and Tweedle dum», personajes de «Alicia a través del espejo», en el fondo es una diatriba contra los Bush.

Los nombres (Tweedle dee y Tweedle dum) fueron tomados de un poema de John Byron y parece que provienen del hecho de enredar los dedos o agitarlos sin ningún sentido práctico.

They’re one day older and a dollar short/They’ve got a parade permit and a police escort/They’re lying low and they’re makin’ hay/They seem determined to go all the way/They run a brick and tile Company/Tweedle-Dee Dum and Tweedle-Dee Dee/Well, a childish dream is a deathless need/And a noble truth is a sacred creed/My pretty baby, she’s lookin’ around/She’s wearin’ a multi-thousand dollar gown/Tweedle-Dee Dee is a lowdown, sorry old man/Tweedle-Dee Dum, he’ll stab you where you stand

La historia de Charles Lutwidge Dodgson acabó en 1898, a la par que el mito de Lewis Carroll empezó. Tras su muerte, su hermano Wilfred se encargó de quemar una parte de las obras y subastar otra gran cantidad de escritos, documentos y posesiones.

El resto quedó guardado en el archivo familiar, donde permaneció durante setenta años.

Gran parte del diario personal del autor, el cual fue rescatado, trata sobre sus amistades con niñas –Childfriends- y de cuánto le disgustaba el mundo de los adultos.

Lo que no decía es que la mitad de estas «niñas» ya habían pasado la pubertad. El autor contaba lo que la sociedad de la Época Victoriana quería oír.

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